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Puigcerdà - Viladecans, cuando buscas más emociones ...

En esta ocasión el artículo de hoy no va de un entrenamiento cualquiera, o de una competición. Va de retos. Lo que a veces a uno se le pone entre ceja y ceja y no tiene manera de sacar de la cabeza hasta que lo acaba consiguiendo, a toda costa. Sí, el Ironman era un reto enorme, al igual que una Maratón y muchas otras carreras, pero en esta ocasión no había ninguna competición entre medio, y es más, no era un reto mío. No, no. Era un reto de Viladecans Triatló (VT), un reto que Berto había planificado y llevaba 3 años intentando que el grupo lograra terminarlo, y que por fin hemos acabado cumpliendo. Y de que iba la cosa? Pues sencillo: hacer en un día el trayecto en bicicleta Puigcerdà-Viladecans, casi nada... Pasando por la Collada de Toses, claro.

Algunos pensarán, "¡Bah! !Si hace bajada! No es para tanto", Y yo les diría" ¡Y una m... bien grande! ". La verdad es que no sabes muy bien donde te has metido hasta que estás allí: 2255 metros de desnivel positivo, muchos de ellos al principio y acumulados, y 208 kilómetros de carretera de todo tipo. La gracia de esto no era hacerlo solo, sino que se trataba de un reto grupal, donde acabáramos todos juntos con el objetivo previsto. Hubo dos personas que hicieron algo de trampa justificada, ya que trabajaban, pero ya estaba planificado desde el principio que ellos volverían a casa cuando llegaran a Manresa. Pero, ¿quienes fueron los valientes? Pues, haciendo honor a la película, diría que los "12 del patíbulo", o si lo preferis, mejor "12 monos", porque hay que ser animal... Berto (Frodo que nos llevaba a Mordor), Oscar (la Bestia, o tal vez la Bella), Jordi (Sapriman), Txus (Aupaman), Rocío (de la bicicleta rosa que causó furor), Paco (MeLasPiroMan), Carlos (Voltio machaca bestia), Dèlia (parada "técnica" asegurada), Pedro (OdioElOutlet), Eugenio (la madre que lo parió como tira), Iván (le faltó nadar), y Marc (sí, yo).

Nos levantamos el sábado pronto porque el tren salía a las 7:06 de Sants, y como Cercanías es una auténtica porquería y los horarios de los trenes en Viladecans son de vergüenza tercer mundista, tuvimos que ir a coger los Ferrocarriles en San Boi para poder levantarnos a una hora más decente (a las 04:50, cuando cierran las dicotecas). Creo que la gente nos miraba como si estuvieramos locos, y parte de razón no les faltaba. En Sants, donde casi perdemos el tren por culpa de que todas las máquinas de venta de billetes no funcionaban (que raro, ¿no?) pudimos subir finalmente a un vagón y poner las bicicletas más o menos bien colocadas (como un tetris).

Una vez dentro, no nos hizo falta ninguna radio, porque teníamos a Oscar. Por cierto, creo que tiene la voz así de cascada porque no para de hablar... Eso sí, hizo que el viaje nos pasara más rápido. A las 10:06 llegamos a Puigcerdà, y después de que algunos hicieran una "larga parada técnica" en la estación (tiempo que aproveché para comprarme un croissant de chocolate) iniciamos finalmente la excursión. Sólo faltó que sonara la banda sonora de El Señor de los Anillos para acabar de bordarlo.

Ya en el primer kilómetro Paco hizo honor a su fama y desapareció hacia delante, a toda leche, y eso que él llevaba el GPS... Por suerte se paró en la carretera donde comenzaba la Collada, aunque un poco más y me la paso. Nos reagrupamos y empezamos a subir. Las vistas eran espectaculares (no tan bonitas como las de Sant Ramón, pero vaya...sarcasmo, sí). Como era de esperar, no tardamos mucho en separarnos en dos grupos. Uno donde todos íban a rueda y muy sabiamente reservando energía, y luego el grupo de los locos picados ... Sí, estaba en este segundo grupo, junto con Paco, Oscar, Voltio, Eugenio y Sapri. Digamos que todo el viaje estuvimos, así, los mismos. Voltio y Oscar estaban con su guerra personal, Paco tirando a saco, Sapri apretando cuando la cabra lo dejaba, y Eugenio imponiendo su veteranía. Yo, despistado como siempre, dándome cuenta demasiado tarde de los piques y sufriendo mucho para pillarlos, lo que ha provocado que después me haya llevado muchos "Stravas", jojojo.

La subida hasta la Collada de Toses fue bastante divertida y mucho menos dura de lo que pensaba. En una fuente que había en la carretera aprovechamos para llenar bidones con agua de la buena, y no la mierda que llevaba yo del grifo de casa. De hecho, fueron unos 800 metros de desnivel, y no tuve sensación que me faltara el aire por la altura. Todos llegamos muy bien allí arriba, y después de parar unos minutos para hacer de modelos fotográficos seguimos haciendo el primer trozo de bajada, para volver a subir hacia el Coll de la Creueta. Paco, Eugenio y yo nos avanzamos, y me cagué con ellos de mala manera. Aquella subida me costó mucho más y se separaron quizá unos 20 o 30 metros, con lo que no había manera de atraparlos. Una vez allá arriba y todos reagrupaditos iniciamos el descenso de la Collada en dirección Castellar de N'hug y la Pobla de Lillet. Oscar perdió el bidón con las herramientas en uno de los baches, pero pudimos llegar abajo sin más incidentes. Era la bajada interminable, pero no era mala. Algún susto por algún autocar, pero sin peligro real. Una vez en la Pobla nos desviamos por una carretera muy pequeña, de esas antiguas de un solo carril, que nos llevaría a Borredà, pero antes casi todos hicimos otra "parada técnica Delia", que también aproveché. Sí, he dicho casi todos porque Paco no se dio cuenta de que parábamos (empiezo a sospechar que está sordo porque no se entera cuando lo llamamos) y continuó, junto con Oscar (quien seguramente estaba hablando consigo mismo y tampoco reaccionó). Tuvimos que esperar un rato más porque Txus había tenido un problema con un radio.

Una vez estuvimos bien aliviados empezamos a tirar y le metí mucha caña (estamos hablando de ciclismo, que la frase suena fatal). Pensaba que sería una carretera fácil, pero estaba llena de toboganes, algunos de ellos con un buen desnivel. Después de unos cuantos kilómetros, conseguí atrapar a Oscar (algo que todavía no me puede perdonar, jajaja), y llegamos a Sant Jaume de Frontanyà donde esperamos al resto, y donde también llené los bidones. Cuando llegaron no pararon, y salí el último desde muy atrás, y como tengo esta puñetera manía de demostrarme "que yo también lo puedo hacer y fuerte", me fui de nuevo hacia delante hasta las primeras posiciones. Después de una bajada llegamos a Borredà, donde estaba planificada la comida. El suelo no era de asfalto, sino de piedra. Los niños de allí seguro que no van en patinete porque la probabilidad de quedarse sin dientes es del 100%.

Creo que hay que hacer una mención especial a la comida. Llevábamos 77 km, si no recuerdo mal. Eran las 14:00, todo sobre planning. ¡Cracks! La idea era comer en una hora y largarnos, pero se ve que ésta no era la idea que tenían los del restaurante ... Fue un auténtico despropósito. Por dónde empezar... La fauna. Avispas en las mesas que murieron en nuestras manos de diferentes maneras, cada una más ingeniosa que la anterior aunque siempre utilizando el vaso como arma: "avispa que se suicidó en la CocaCola", "avispa muerta a golpes con hielo y limón "," avispa con vaso vacío en la que se le añadió agua", etc... Y la comida, bien... si creíamos que Ricardo Quintana era lento, esto le superaba (no, no. No digo corriendo, jajaja ). Tardaron un montón, llevaron los platos desorganizados y casi de uno en uno,.... De primero comí macarrones gratinados (que estaban buenos, eso sí, aunque no tiene mucho secreto esto), y de segundo la parrillada de carne, donde algunos cortes se habían utilizado en la antigüedad como suela de zapato. Sí, los catalanes somos muy raros Carlos, y parrillada es "graellada", y no cambiaremos la palabra, jajaja. Las cervezas también volaron, y alguien salió de allí un poco contento (debía ser el único), aunque lo sudó pronto. Para más inri, hubo un "error" en la cuenta, y suerte que me percaté de que algo no cuadraba ya que nos iban a cobrar 5 € de más por cabeza, ojito, por un menú que faltaba. O alguien se tomó un menú de El Bulli y no nos dijo nada, o no sé.

Proseguimos el camino, con el sol que hacía y con unas ganas enormes (sarcasmo, sí), y para acabar de digerir bien empezamos con una pequeña subida de unos dos kilómetros donde casi hago de aspersor sobre el resto del grupo, y creo que alguno más me hubiera acompañado a continuación, con lo que se hubiera convertido en una fiesta de la espuma en marcha, pero con "tropezones". Por suerte, todos aguantamos la comida en su sitio, y pudimos proseguir ya de bajada por una carretera muy bonita que nos llevó a la C-62 a las puertas de un nuevo infierno que después os cuento. En ese tramo de carreterita es cuando se despertó Sapri, ¡y sin comer pizza! Nos echamos un buen pique unos cuantos, y hubo un momento en que me separé y la cagué, porque ya no los pude atrapar. Ellos iban muy bien a rueda sacando cuchillos ahora uno, ahora el otro, pero yo me estaba comiendo todo el aire en la cara solito. Total para nada, ya que cuando volvimos a reagruparnos e iniciamos una subida horrible, interminable y sin sombra que nos llevaba a Prats de Lluçanes, los únicos que tiramos fuerte hacia arriba de los que habíamos hecho el pique fuimos Paco y yo. Aquella subida fue un buen infierno porque no acababa nunca. En cada curva pensabas que sí, pero no, era mucho peor que Berto y su core cuando dice que son 30 segundos y te mete un minuto.

Llegamos todos muertos de sed a la fuente que había en Prats de Lluçanès. Nos quedaba todavía un buen trecho hasta llegar a Manresa, que era el punto que nos marcaría si seriamos o no capaces de completar el reto. Empezamos a tirar, y de nuevo los de siempre volvimos a iniciar un nuevo pique, y para variar me di cuenta tarde... Como era un trozo bastante plano, con subidas y bajadas sostenidas y sin curvas demasiado pronunciadas, allí Sapri demostró el poder de su cabra (creo que la cabra tenía nombre, no sé si era Margarita o Tropical). Y yo creo que en este punto, donde los atrapé y avancé (excepto al "cabra"), di demasiado. Llegamos a Avinyón e hicimos una parada en la gasolinera donde unos cuantos bebieron diésel en forma de Coca Cola o derivados (igual de sano, vaya.

Al empezar de nuevo, volvieron a aparecer nuevos toboganes y largas rectas hasta que nos plantamos en Sant Fruitós de Bages y volvimos a parar de nuevo en una fuente. Aquí el cansancio ya se notaba más, y yo tuve una bajada bastante brusca de energía. Me comí la última barrita y una pastilla de sales, y al arrancar pasé de perseguir a nadie y me quedé por la mitad, a rueda al estilo Oscar, recuperando algo con Pedro y Dèlia. Cuando me encontré mejor, hice también relevos con ellos y pillamos un buen ritmo hasta que por fin, después de que el GPS de Paco nos llevara de excursión por un polígono (¿quería ir a un after?), llegamos a Manresa. Decidimos tirar por dentro, donde nos encontramos un buen pitote por obras, y allí Jordi y Paco nos dejaron (no, no la palmaron, simplemente tenían el coche allí). La "Bestia", mientras tanto, también había tenido una fuerte bajada de rendimiento, con rampas incluidas, pero se estaba recuperando porque empezaba a hablar. Igualmente, para no faltar a la costumbre, en una de las calles volvió a perder el bidón, y es evidente que estaba desorientado porque cuando volvió a arrancar un poco más y se va por donde no era.

Al salir de Manresa, hacia las 19:30 o así, decidimos hacer 2 grupos de 5 ya que la carretera era peligrosa y así si nos ocurría algo siempre quedaría otro grupo para explicar la gran proeza. En el grupo de delante fuimos los picados, para variar, pero en esta ocasión aunque íbamos bastante rápido, no hubo muchas dagas voladoras. Yo ya me estaba recuperando de nuevo y me volvía a notar más fuerte, pero todavía faltaba demasiado camino como para volver a hacer el burro, y creo que este pensamiento lo tuvimos todos. Paco y Jordi nos pasaron con el coche después de Castellbell i el vilar (seguramente se encontraron bastante follón). Aquel tramo de carretera fue muy tranquilo (no por los coches) y con mucho plano y bajada suave.

Nuestro grupo paró finalmente en Monistrol, en otra gasolinera, donde aprovechamos para hacer parada técnica mientras esperábamos al otro grupo. Cuando llegaron, bebimos un poco y yo me tomé un gel que llevaba y un poco de Aquarius, por si acaso. La siguiente parada fue en Olesa, y ya noté que el gel me había ido muy bien. Estuvimos esperando al segundo grupo mucho rato (pensamos que quizás los habían abducido, o habían parado a mear y Dèlia había caído al río, pero no).

De Olesa a Martorell volvimos a juntar grupos, pero los picados que quedábamos volvimos al ataque por culpa de Bestia y Voltio, que luchaban por ver quién conseguía matar y humillar al otro. Pero antes de eso, tuvimos el primer y único susto con un coche de todo el viaje, y precisamente en el Baix Llobregat... Un desgraciado con un descapotable y haciendo ruido con el motor como si tuviera un Ferrari nos quiso avanzar, justo detrás de un golf que también lo estaba haciendo, y sin fijarse que había un coche que le venía de frente. Volvió a meterse a saco y casi se lleva a unos cuantos de nosotros por delante y provoca un accidente bastante fuerte. Y el tío encima continuaba haciendo ruido de aceleración, sacando mierda por el tubo de escape supongo que bastante similar a la que tenía en su cerebro.

Tras el susto y más tranquilos, estaba hablando con Berto cuando vi que Oscar y Voltio se estaban alejando y fui a por ellos. Los atrapé cuando estábamos llegando a la rotonda que pasa por encima de la autovía. Allí noté que tenía como un principio de rampa en la pierna izquierda, entre los gemelos y el isquio, así que me tomé otra pastilla de sal. Ellos mientras tanto volvían a la carga... Los volví a atrapar un poco antes de llegar al puente. Eugenio, a todo esto, también iba con nosotros, como si nada. Pasamos el puente bastante rápido, sin adelantarnos pero yo ya olía el inicio de una "nueva oleada", una nueva estocada, o tal vez era el hedor de las fábricas de Martorell... Cuando cruzamos y iniciamos la subida aquella que hay fuerte (ahora no recuerdo el nombre), fui yo quien sacó los cuchillos y tiré. Evidentemente estaban bastante cansados porque no me pudieron seguir, excepto Eugenio que me adelantó dejándome flipado. Sin embargo duró unos segundos porque yo hice lo mismo y llegué arriba petando mi Strava personal, bastante bien teniendo en cuenta todo lo que llevaba encima. Y allá arriba, en la cima del mundo (tal vez me he pasado un poco...) decidí que ya estaba bien de piques, porque sino todavía me haría daño.

Cuando nos reagrupamos todos, como siempre salí tarde entre que cogía la bicicleta y ponía las calas, pero tampoco importaba ya demasiado. Habíamos conseguido llegar hasta Sant Andreu (¡sí, San Andreu! Ni San Andrés ni otros nombres extraños, que no es un juego de la PS4, ni nada parecido, y además los nombres de lugares no se traducen, ¡por dios!) sin que se hiciera de noche, lo que era uno de los puntos claves para llegar a casa a salvo. Allí fui yo quien perdió, en uno de los malditos reductores de velocidad, mi bidón de las herramientas, y suerte de Txus que lo vio y me ayudó a sacarlo de debajo de un coche jugándose la vida (bueno, tampoco nos pasemos, que ya sabemos que a un vasco sólo se le puede hacer un poco de daño si se le pasa por encima con un camión cargado con un portaaviones).

Un poco antes de pasar el túnel que lleva hacia Pallejà, Berto urdió un plan para putear a Oscar. Yo le haría de liebre un buen trozo y él iría a rueda para adelantarle justo cuando saliéramos del túnel. Pasamos por delante de él, escuché como "le decía de todo", y se inició la última de las carreras. Me aparté y llegaron muy igualados, pero ganó Berto aunque la Bestia le metió coraje. Yo de hecho desaceleré para dejarlos pasar, y luego volví a apretar, pero me noté raro y los últimos metros no quisé pegarle más fuerte.

Empezó a anochecer, y cuando llegamos a Sant Vicenç dels Horts me puse el frontal en la cabeza y fuimos más juntos para que los coches nos vieran. Algunos del grupo llevaban luces detrás, otras parecían un avión... Si llegamos a encontrar a un operario del Prat seguro que a Berto le hace señales para que cambie de pista. Aquel tramo fue divertido porque había un idiota con un coche potente y descapotable que iba haciendo el burro pero nos lo encontrábamos en cada semáforo. ¡Qué matado, jajaja!

En la rotonda que lleva a Santa Coloma de Cervelló Berto y yo casi tenemos un accidente. Hubo un poco de descontrol en el camino que debíamos tomar, pero no pasó nada grave. Recuerdo que allí me encontraba muy bien, y íbamos tranquilos (26-27 km/h) y que si me hubieran dicho que quedaban 80 km más los habría podido hacer (o eso pensaba). Ya en Sant Boi, hicimos una última fotografía todos juntos y muy contentos por haber conseguido el reto, y nos empezamos a despedir. Creo que la última vez que Berto sonrió así fue cuando nació su hija, o cuando ganó la Marcha del Garraf (aunque no le dieron copa). Fuimos tirando hacia Viladecans. Iván, a todo esto, creo que estaba más cerca de ser un Walking Dead (o Biking Dead) que un triatleta normal (dentro de la normalidad de los triatletas, claro). En el Mac Donald 's de Viladecans pararon algunos (para recoger el coche, no para comer y terminar de morir), y yo ya me fui para casa muy contento y satisfecho por la hazaña hecha, y más teniendo en cuenta que no hacía ni dos semanas del Ironman.

El año que viene tocará hacer alguna otra proeza aún más bestia, como algunos rumores empiezan a apuntar. ¿Qué estarán preparando los "Bro"? ¿Quién ganará el próximo duelo "Bestia-Voltio"? ¿Vendrá Ricardo Quintana y David, o continuarán haciendo el remolón en corta distancia? ¿Haremos una proeza de dos días y Paco la hará en media mañana? ¿Marçal nos acompañará o se dejará la rueda en el parking? ¿Delia no hará paradas técnicas? ¿Sapri llevará pizzas para todos/as? ¿Pedro vendrá incluso estando de guardia y resolverá los problemas en marcha? ¿Txus y Rocío vendrán con tándem? ¿El resto de VT’s se atreverán? ¿Ivan será realmente un caminante blanco? Y lo más importante ... ¿Podré ir yo o estaré demasiado ocupado cambiando los pañales de mis futuros hijos?!? Todo esto y mucho más lo sabremos en un futuro no muy lejano.

¡Salud y kilómetros!

Crónica Ironman de Vitoria

IRONMAN. Para aquellos que no sepáis de que va el tema, esto no es una crítica de cine de la última película de superhéroes de la Marvel, si bien también hay superhéroes/ines y mucha épica. Un Ironman es la competición máxima dentro del mundo del triatlón que se realiza en un solo día, y una de las pruebas más duras que existen y que requieren un gran físico y mucha fuerza mental. ¿Y porque os hablo de esto? Pues porque este 9 de julio pasado participé en mi primer Ironman en Vitoria, o también conocido como Triatlón Full Distance. Básicamente esto significa que recorrí 3'8 km nadando, 180 km en bicicleta, y un maratón corriendo (42 km), todo de una tacada. De hecho la natación fueron unos cuantos metros más, pero de eso ya os hablaré ...

He intentado hacer que el artículo fuera divertido, pero seguramente hay partes algo más aburridas, y otras donde espero que riáis bastante...

La preparación para un Ironman en sí es muy dura, ya que implica mucho entrenamiento. Salir muchos días a hacer tiradas largas corriendo (entre 20 y 30 kms), hacer tiradas largas de bicicleta (entre 90 y 180 kms), y nadar sin parar tanto en piscina como en el mar, esquivando las malditas medusas (o comiéndotelas).

Vitoria, y sobre todo su gente, es una ciudad genial. Hubo varios temas que hicieron que no pudiera ir con Marta, mi pareja, y mi padre me acompañó esta vez con autocaravana, con lo que de carambola conseguí alojamiento, algo que ya estaba muy complicado. De hecho, esta ha sido la primera vez que él me ha visto competir, que ya tocaba también.

Como no podía ser de otro modo, más compañeros de Viladecans Triatlón (VT) se apuntaron a hacer la misma prueba. En distancia Ironman (Full), Paco y Juan Pablo, y en distancia Half, Jose, Juan, y Oliver. Algunos vinieron con sus familias y parejas, como Ester (también VT), Carmen, Antonio (que tenía que competir pero cedió su dorsal a Juan unos meses atrás), y todo el resto de tropa. Pero tal vez es hora de empezar a explicar cómo fue.

Llegué el viernes ya hacia las 21:00. El resto de VTs estaban cenando pinchos los muy cabroncetes, pero a mí ya no me daba tiempo de ir hacia allí, así que quedamos para el día siguiente en el briefing de la carrera. Cuando desperté el sábado fuimos con mi padre hacia la Feria del Triatleta. No tuve que hacer cola (no como los otros que se la comieron con patatas, jajaja), y en nada ya estaba inscrito y tenía todos los regalos de la organización: una mochila muy chula (a mi padre le compré otra igual), un bidón, un pull boy que me hubiera ido bien en la parte de natación, y propaganda diversa. En la feria compré un par de cosas que necesitaba, como una bolsa de barritas más grande para la bici y un spray antivaho para las gafas de natación que me fue de lujo. Antes de comprarlo miré bien en todas partes ya que por el mismo artículo había diferencias de precios importantes.

Durante toda la mañana llevé la camiseta del "Diario de sofia y Sara", una de las causas a las que Corresolidaris da apoyo, y donde tuve que aclarar a algunos que no eran mis hijas y explicar de que iba el tema. Después fui al briefing, pero previamente pasamos por la autocaravana a dejar las cosas, lo que hizo que "calentara" hasta la reunión a un buen ritmo. La entrada al brieffing fue un poco caótica, aparte de que yo estaba ultra sudoroso. Entraron demasiados familiares y algunos triatletas se quedaron fuera. Paco, Juan Pablo y yo tuvimos que sentarnos en el suelo. Después de las explicaciones, donde nos dejaron muy claro que no fuéramos con nuestro coche a Landa (el lago de salida) y que era "obligatorio" utilizar su servicio de autocares, fuimos a comer todos los VT . Como no podía ser de otra manera, comí pasta, y de segundo entrecot que no era lo que tocaba, pero bueno...

La tarde fue un auténtico caos. Cada uno se lo montó como pudo. Primero dejamos todo el material de correr, volvimos a los hoteles a buscar las bicis, y en mi caso, preparé todos los adhesivos que hacían falta. Con Paco habíamos pensado ir en bicicleta a Landa a dejarla, pero visto la hora que era y que me faltaba el pañuelo de la cabeza que tenía que dejar en la parte del correr, tuve que abandonar la idea. Cogí la bicicleta con todo el material y fui de nuevo a la transición de correr, y luego a la cola de la bicicleta, y justo en ese momento me di cuenta que no había puesto la identificación con el dorsal en la bicicleta , y que me la había dejado en la autocaravana. Tuve que volver de nuevo. Cuando por fin volvía a estar en la cola, no avanzaba lo más mínimo, y mirando el whatsapp vi que Paco también estaba haciendo cola unos metros detrás de mí. Me explicó que había intentado ir en bicicleta, pero se había encontrado la autopista y había tenido que desistir al no conocer el camino. Ambos un desastre total ... Después de más de una hora de cola fuimos hacia Landa, dejamos el material preparado (bicicleta y todo el material de natación), y nos hicieron esperar media hora para volver en el último autocar. Hacía mucho frío. Total, que de las 19:00 hasta las 22:00 estuvimos dejando la bicicleta. Con Paco y Carmen, al volver, comimos unas tortillas en un bar mientras afuera llovía, un bocadillo, y "pa casa". Allí preparé todo lo que necesitaba para el día siguiente: ropa y comida.

Levantarse a las 6:00 de la mañana fue divertido, teniendo en cuenta que me fui a dormir hacia las 00:00. Desayuné dos bocadillos de pan de molde con queso y jamón, zumo de manzana, y algunas almendras, aunque no me entraba nada. A las 7:00 llegué a la parada del autocar con la bolsa que me habían dado para dejar la ropa post-competición. Paco y Carmen, con quien había quedado, llegaron poco después. A las 07:25 subimos al autocar (10 minutos más tarde de lo debido), y como había tantos familiares (creo que es abusar 4 familiares por triatleta) algunos se quedaron fuera, entre ellos Carmen.

El autocar nos dejó a casi 1 km de la salida y la verdad es que no entendimos porque. De acuerdo, sí, íbamos a hacer un Ironman, pero tampoco hacía falta ese calentamiento ... Rápidamente tocó revisar material, preparar la comida y bebida para la bicicleta (barritas, dos bocadillos de pan de molde de jamón serrano y queso de nuevo, y sales), y después de la visita diarreica en el baño, nos pusimos el neopreno. Nervios.

Los del half salieron unos 15 minutos antes, fuera de horario ya, y nosotros salimos hacia las 9:00, si no recuerdo mal. La verdad es que no estaba mirando la hora. Nos pusimos con Paco hacia el final, y de hecho sólo poner el pie en el borde del lago, ya dieron la salida. Entré con calma y empecé a nadar a buen ritmo, y ya vi que había bastantes algas y no se veía nada, pero me importaba un rábano.

Como era de esperar, se formaron algunos buenos tapones. El recorrido hacía forma de triángulo, separado por boyas de color naranja a cada lado del supuesto carril por donde teníamos que ir. En los extremos del lago había dos boyas amarillas que hacían de vértice del recorrido. Hacia la mitad del primer tramo muchos nos confundimos porque dentro del agua no se veían tan bien las boyas y pensamos que las dos boyas que veíamos eran las que marcaban el carril, cuando en realidad marcaban el centro del triángulo. Esto hizo que para rectificar nos salieran más metros.

La primera boya amarilla fue una auténtica locura. Gente que venía por detrás que se me quería poner por encima como si fuera un perro en celo, mientras todos estábamos casi parados intentando pasar. Por suerte, después la cosa ya fue más tranquila. Acabé la primera vuelta con un total de 2400 metros y en 35 minutos, un ritmo buenísimo.

Volví a entrar, y entonces fue cuando tuve el primer susto del Ironman. Cuando estaba llegando a la primera boya amarilla vi que las piernas las llevaba muy tensas y noté un pequeño tirón, y efectivamente, en nada me cogió una rampa en los gemelos y los cuádriceps de ambas piernas. ¡No me lo podía creer! ¿Sólo empezar y ya tenía que retirarme? Vi una barca con los de la ertzaintza y me preguntaron si tenía problemas. Les dije que calambres y me dijeron que me acercara, que es lo que hice con estilo braza. Me subieron y muy amablemente me estiraron. Cuando me dijeron que iban a avisar para que me vinieran a recoger les dije que ni de coña, que yo volvía al agua. No me lo recomendaron, pero que si era mi decisión que me irían vigilando. Me volví a tirar (perdí unos 5 minutos), y recuerdo que pensé que el problema seguramente había sido por llevar las piernas demasiado estiradas, agarrotadas. Nadé por tanto sin parar de mover las piernas suavemente y funcionó, aunque estaba sufriendo mucho al pensar que tal vez no llegaba. Cuando pisé tierra respiré aliviado, pero un poco tocado mentalmente. Justo en ese momento al mirar hacia la derecha descubrí muy sorprendido que la persona que salía conmigo era precisamente Juan Pablo, casualidades. 4500 metros en total ...

La transición fue un auténtico desastre. ¡9 minutos! Me lo tomé con mucha calma por el miedo a sufrir rampas de nuevo al quitarme el neopreno, o al hacer movimientos bruscos. Me comí uno de los bocadillos de jamón serrano en vez de una barrita, una pastilla de sales, y puse el otro bocadillo y una barrita en el Mallot. Corrí hacia la bicicleta, que ya estaba preparada con agua y todo lo demás previamente. Después de pasar la línea de montaje fui pedaleando muy tranquilamente. Las piernas reaccionaban bien.

Me acoplé, y cuando no llevaba ni 5 kilómetros noté un dolor debajo del estómago, como si fuera una especie de flato. El paisaje era muy bonito, pero no lo pude disfrutar mucho. El dolor fue subiendo en intensidad, y no se iba. Paré a mear en uno de los avituallamientos, a ver si el problema era ese, pero ya vi que no. Hacia el kilómetro 30 me avanzó Paco, que me vio mal, y le dije que no me encontraba bien y que me lo tomaría con calma, que era lo que estaba haciendo. La primera vuelta fue un suplicio, y volver a subir hacia Landa con aquel dolor era horrible, pero todo el tiempo me iba diciendo a mi mismo: "un poco más, un poco más". Cuando pasé por Landa me puse como objetivo el siguiente avituallamiento, lo superé, y ya vi que eso no era normal porque el dolor ya era horrible. Decidí parar en el siguiente y que me viera un médico si era necesario. 50 metros antes vi un lavabo, bajé a mear y entonces me di cuenta que al estar de pie el dolor bajaba muchísimo de intensidad, con lo que seguro que no era nada malo. Así que descansé un rato, y decidí pasar de médicos y de abandonar y seguir así, y que después ya veríamos en la zona de la maratón. Mentalmente estaba hecho una mierda porque me veía abandonando al correr.

Al volver a montar en bicicleta, y acoplarme, notaba que el dolor iba a más, y que si me ponía simplemente medio derecho, bajaba, así que decidí pasar de la aerodinámica. Continué con la segunda vuelta. Los voluntarios estaban por todas partes, era imposible equivocarse. Las motos de los jueces no paraban de pasar arriba y abajo llamando la atención a los triatletas, pero la verdad es que no me molestaban mucho. Si que es cierto que algunos iban haciendo drafting de una forma descarada, y otros en cambio simplemente intentaban avanzar. La segunda subida a Landa fue durilla, entre el esfuerzo acumulado de aguantar el dolor, y el viento que había empezado a soplar desde hacía un rato. Una vez la superé recuerdo que me animé un poco. Si bien continuaba con el dolor, ya no faltaba mucho. Creo que me meti entonces el último bocadillo. Durante todo el recorrido había hecho siempre caso a Marçal y cada media hora había ido comiendo algo (media barrita), y alternando agua con isotónica. En la bicicleta no tomé ningún gel.

En uno de los toboganes de Landa ya de la última vuelta recuerdo que en la bajada me acerqué al que tenía delante, y que evidentemente eso quería decir que iba más lento y que tocaba avanzarlo, pero justo después venía la subida, y me puse de pie para evitar dolores y hacer fuerza para adelantarlo. Justamente era una de las tres subidas fuertes que había en el circuito. Recuerdo que ya estaba a un metro (¿quizás había tardado treinta segundos en acercarme?), Y se me acercó una moto con un juez y con muy malas maneras me dijo "o lo avanzas, o te quedas atrás" . Lo miré cagandome en todo, sorprendido porque era evidente que estaba en subida, que no me estaba aprovechando de nada, y que lo estaba haciendo, pero que costaba precisamente en ese tramo. Cuando adelanté al otro participante recuerdo que me dijo: "qué mala leche que tiene, ¿no?", Y le di toda la razón.

Los últimos kilómetros tenían bastante bajada, y alguna subida dura. En el tramo de carretera estrecha donde los competidores subíamos y bajábamos vi a Juan Pablo que debía ir unos 3 o 4 kms delante mío, y me animé algo porque ya faltaba poco. El tramo de la entrada a Vitoria fue entretenido y rápido. No tenía a nadie detrás, y el de delante estaba a unos cien metros. Tras una curva vi un arco y supe que la bicicleta acababa allí. Estaba todo lleno de gente aplaudiendo y casi me emocioné. En mi cabeza igualmente sólo pensaba en cómo me sentiría al correr. Bajé de la bicicleta y la entregué a un voluntario, y me sentí como si fuera un profesional. Empecé a correr hacia la transición con las zapatillas de bicicleta todavía puestas, y vi que el dolor de la barriga era insoportable. No paré porque con todo el mundo animando no podía hacerlo, pero cuando entré en la transición estaba muy bajo de ánimos. Me cambié y salí caminando. Arriba vi a Jose, Ester, Juan y Antonio que me animaban.

Vi un lavabo y hice cola para entrar. Por si acaso era mejor vaciar líquidos. Cuando entré y empecé a mear (perdonad por lo que diré...) se me escapó un pedo que duró como 10 segundos. Dicen que la felicidad está en 13 segundos, pero para mí fueron suficientes. Recuerdo que pensé "¡No jodas que era eso!". Solté varios gases más y salí para empezar a correr. ¡¡¡No me dolía!!! Fuera como fuera, era consciente de que tantas horas haciendo fuerza y ​​sufriendo aquel dolor me podrían pasar factura muscular en la zona del estómago. Paré a hablar con todo el grupo de VT que estaban animando y les expliqué que mi idea era probar a ver si podía correr, porque lo había pasado muy mal.

Entré en el circuito, pasando por delante de la zona de meta. Al mirar el ritmo que llevaba hacia el primer kilómetro vi que me estaba pasando y iba a 4'30 '', y que encima me encontraba muy bien, casi como si no hubiera hecho bicicleta (bueno, tal vez exagero un poco). Bajé el ritmo a 5'20'' o así, ya que sabía que era un camino muy largo, y en mi mente sólo tenía una idea: "si consigues hacer dos vueltas corriendo ya lo tienes. El resto aunque sea caminando". Tenía que hacer 4 vueltas, lo que psicológicamente a mí me supone mucho desgaste. Recuerdo que tomé otra decisión importante. Parar cada avituallamiento para beber agua o bebida isotónica tranquilamente para evitar entrar más aire en mi estómago, y comer alguna cosa si podía. Y así lo hice durante toda la carrera. Había 4 avituallamiento en cada vuelta, pero no me importaba perder 30 segundos o un poco más en cada uno de ellos.

Hacia el kilómetro 2 vi a mi padre, que se alegró e ilusionó mucho. Me preguntó cómo estaba, y le dije que no muy bien debido a todo lo que había pasado, y al miedo que aún tenía en ese momento de tener una recaída de dolor. Fui tirando, me encontré a Oliver que me animó, y hacia el kilómetro 8 decidí tomarme uno de los geles que llevaba, y así lo hice también en la segunda y tercera vuelta, en el mismo punto. Aquel trozo del circuito, del kilómetro 7 al 9 de la vuelta, era el peor tramo de todos. Si bien es cierto que había gente para animar (mi padre también se trasladaba a ese punto cada vez), el hecho de ser un paseo muy largo y pasar por el mismo trozo un mínimo de dos veces, y un máximo de tres, hacía que te destrozara la mente. Este hecho lo noté sobre todo en la tercera vuelta, que era precisamente donde se encuentra el muro en un maratón normal, y llegué a pararme unos segundos a hablar con mi padre, aunque él no me dejó. Tuve que hacer unos esfuerzos horribles en esa vuelta para no caminar. Pero volvamos atrás de nuevo...

Acabé muy bien la primera vuelta y me encontré hacia el principio de la segunda a los VTs que estaban animando, y me alegré también muchísimo. Llegué al avituallamiento de Infisport, me arriesgué a tomarme un vaso de sales (cosa que ya hice a partir de ese momento en cada vuelta), y justo después adelanté a Juan Pablo. Le dije si quería que fueramos juntos, pero me dijo que no, que tirara que yo iba más fuerte y él iba cómodo con aquel ritmo, así que le hice caso. Al terminar la segunda vuelta me animé más. Aquello ya lo terminaba como fuera, aunque me hubiera de arrastrar por el suelo como un caracol.

Volví a ver a los VT, a mi padre, y entonces noté un poco el efecto del muro. Aguanté bajando un poco el ritmo y lo que podía ocurrir, ocurrió; me dieron ganas de liberar a Willy. Tuve que parar y caminar unos cien metros (los únicos que andé) ya que sino Willy embadurnado huía de mala manera, entre dolores en la parte baja del vientre. Conseguí llegar al lavabo vivo y al entrar evidentemente estaba todo muy sucio, pero al menos había papel. Hice lo que se llama un "American Pie". Después de limpiar la taza, que no tenía tapa, puse papel en todo el borde para poder sentarme, y casi me fue justo de no dejar Willy líquido donde no tocaba. Me limpié a conciencia, dejé los papeles en la basura que tenía al lado, y pude volver a correr. ¡Otros 5 minutos bien gastados!

El ritmo en esta tercera vuelta fue más bajo. No me encontraba tan bien. Donde tocaba del trozo del paseo me tomé mi último gel, bebí agua, y me comí un trozo de plátano, y aquello me fue muy bien ya que al comenzar la última vuelta noté que me había recuperado y me volvían las fuerzas. Fue algo muy sorprendente para mí. Ya había notado que las pulsaciones me habían bajado durante la carrera a pie. Había comenzado entre 145-150, incluso 155, en algún tramo, y en cambio en ese momento, yendo a un ritmo más rápido, estaba entre 138-142 pulsaciones. Me encontraba muy bien, y no paraba de avanzar zombies de primera, segunda, tercera y cuarta vuelta (lo sabía por las pulseras que daban en cada vuelta).

Fui corriendo sólo parando en los puntos de avituallamiento y sin tener sensación de estar agotado. Llegué al paseo de las tres vueltas muy animado y recuerdo que cuando sólo me quedaban dos kilómetros decidí acelerar un poco más. Al kilómetro volví a subir un punto más la marcha, y los últimos 500 metros puse la directa, cuando entraba en la plaza de la Virgen Blanca. En ese pequeño tramo de 200 metros hasta la meta adelanté a unos 10 corredores. Recuerdo que yo iba haciendo "¡Aupa, aupa!" al público y animando, y ellos a mí (aunque ya había menos gente), y alguien dijo "¡mira como corre este! ¡Aupa! ". Unos catalanes dijeron mi nombre, y ya antes de la recta final de meta adelanté mi último corredor y decidí no correr demasiado para hacer la entrada yo solo. Aquel último trozo fue muy emocionante, si bien no se me escapó la lagrimita, lo que pensaba que haría, y crucé la línea con el público a ambos lados y levantando las manos, en un tiempo de 11h:39m tras todo el calvario que había pasado. Si me lo hubieran dicho durante la bicicleta o la natación, no me lo hubiera creído. ¡Menos de 4 horas en el maratón recuperando casi 300 posiciones!

Un hombre de la organización se me acercó y me preguntó si me encontraba bien, le dije que sí, y me explicó donde estaba todo. Recogí la medalla, la camiseta de finisher que era una pasada, una toalla, y medio cené porque tampoco tenía mucha hambre: paella, un poco de tortilla, melón y sandía. Heché en falta un poco de chocolate. Como tenía frío porque empezaba a refrescar pedí una manta térmica que daban.

Salí del recinto de la meta, y me dirigí a recoger el material. Aquello fue un poco caótico, porque estaba solo y no recordaba exactamente dónde estaba cada cosa. Fui primero a recoger la bicicleta, pero cuando lo iba a hacer me encontré allí a Paco y Carmen, que acababan de volver de recoger las bolsas. Trazamos un plan para volver los tres juntos, pero no lo hicimos muy bien... La mejor idea era que yo recogiera primero las bolsas, que es lo que hice a la vez que le pedí a Paco que me grabara un vídeo que tenía pensado, y luego el plan consistía en que cogiéramos un taxi para ir hacia el hotel/autocaravana y volver a posteriori por la bicicleta.

Lo que pasó es que no había ni un taxi, ni llamando por teléfono, cayó una tromba de agua, e intentamos coger el tranvía que estaba cortado por la carrera, evidente ya que un tramo discurría por las vías. Entonces nos dimos cuenta de que podíamos coger las bicicletas y subir al tranvía, que es lo que acabamos haciendo, eso sí, caminando un buen rato bien cargados hasta la primera estación operativa.

Y este, dejando de explicar muchas otras anécdotas y comentarios diversos que darían lugar a un libro, es en resumen mi primer Ironman, el de Vitoria-Gasteiz. Os diré, eso sí, que el sitio escogido para la natación era muy bonito, el circuito de bicicleta también pero que le faltaban sombras y tenía unos 1000 metros de desnivel positivo (plano, lo que se dice plano, tampoco lo era), y que la parte de correr era perfecta a nivel de poco sol, pero mala en cuanto a vueltas por el mismo sitio. Una gran experiencia, y una organización realmente de lujo durante toda la carrera, con voluntarios a raudales, y con todo lo que necesitábamos. Las piscinas hinchables para mojar la cabeza estaban perfectas. Aparte, antes de que me olvide, salgo en el vídeo oficial del Triathlon Channel en el minuto 23:40.

Quiero dar las gracias a todos los "suporters", al entrenador de VT Marçal y a todo Viladecans Triatlón, a mi padre por haberme acompañado y darme ánimos, y sobre todo a mi pareja Marta por haber aguantado todas las horas de entrenamiento que me han supuesto hacer este reto, y el sufrimiento del reto en sí. Yo creía que así descansaba de mí, pero se ve que no es exactamente eso, jeje. ¡Muchas gracias!

Ya soy Ironman, y ahora sólo me queda esperar a Hulk y a Wonderwoman (este comentario soy consciente de que sólo lo entenderán unos pocos...).

En cuanto a mis estadísticas han sido las siguientes:

Os dejo el Garmin, como siempre, con las pulsaciones, recorrido, track, altimetría y el resto:

¡Salud y kilómetros!

Crónica Triatlón de Sitges

Buenas tardes a todos!

Hace bastante que no escribía en el blog. No es que haya dejado de entrenar o de competir, sino que no tengo mucho tiempo de ir escribiendo las diferentes entradas. Algo si que he bajado el ritmo de competiciones, sobre todo de carreras de correr. Estoy más centrado en el triatlón, y eso hace que tenga que dedicarme a otros entrenamientos / carreras.

La semana pasada, por ejemplo, hice la triatlón del Prat por equipos con los compañeros de Viladecans Triatló (VT), pero de esta ya os hice la ficha el último año, y además en esta ocasión tuvieron que cerrar el circuito de natación por mala mar (pero acabé haciendo como un doble duatlón)

Hoy os hablaré de la triatlón que he hecho hoy, la Triatlón de Sitges (sprint). Evidentemente he ido con todos los compañeros de VT, y también me he encontrado allí a Xavi Sancho. He llegado muy justo de tiempo, he tenido que volver al coche a buscar el DNI, y rápidamente me he puesto el neopreno. El mar estaba muy plano, pero el circuito era engañoso. Como la playa era muy estrecha nos han puesto a todos los triatletas a lo largo de la playa. Yo me he quedado por medio, y no en primera línea, junto con Jose Luís y Pedro.

Cuando han dado la salida, he dejado pasar a unos cuantos antes de tirarme al agua. Sólo entrar, ya me ha sorprendido una ola a mí y a unos cuantos que se ha roto en toda mi cara, pero ha sido la única. Después de eso todo ha sido como si estubiera en un ring. He recibido como nunca: en las piernas, en la cabeza, los brazos, la espalda ... Me imagino que al estar en medio, la gente se ha ido juntando hacia la zona donde estaba yo. No he sido el único que ha sufrido, ya que la mayoría de mis compañeros me han comentado lo mismo sobre la natación, y a todos nos han salido más de 900 metros. Mi sensación mientras nadaba era de que iba muy mal, pero al salir me he dado cuenta que no. En el box he girado la cabeza y he visto que corría conmigo Dani. Yo he parado antes por mi bici, y en ese momento ha llegado Ivan, quien tenía una problema serio con el neopreno. La cremallera se le había enganchado y he estado un rato mientras la intentaba sacar. Después de esto me he cambiado y he tirado con la bici. Antes de salir he visto al Berto que se estaba cambiando.


Después de pasar la línea de montaje en la bici he estado al menos un minuto haciendo el tonto porque no me entraba una de las calas, hasta que al final he podido y he ido tirando. El circuito consistía en un tramo de enlace, tres vueltas en una carretera cerrada, y un tramo de salida. Y las vueltas eran 2'5 kms de subida, y 2'5 de bajada. Durante la primera subida me ha adelantado Berto. Allí estaba un poco cansado porque precisamente se ve que yo había formado un buen grupito detrás de mí mientras tiraba. Cuando he llegado al giro que había de 180 grados (muy peligroso por cierto), he acelerado y he enganchado al grupo donde estaba Berto, Pedro, y Ricardo. He podido estar con ellos hasta la segunda vuelta, pero en el giro de 180 grados ha habido un pitote, me he tenido que sacar una cala, y cuando he querido volver a pillarlos ya era demasiado tarde. A Pedro le ha pasado lo mismo. Al cabo de un rato hemos encontrado otro grupo, pero era uno que ya salía y no lo hemos podido aprovechar mucho. Por suerte en la subida se ha formado otro nuevo grupo y hemos podido engancharnos, pero iba más lento. De hecho, en el tramo de enlace me han hecho tapón y ha sido una putada.

La segunda transición ha sido bastante mala de nuevo, por culpa del casco. Es nuevo, y hoy lo estrenaba y no había manera de quitármelo (y mira que lo había practicado, pero con los nervios ...). He salido a correr, y sólo con doscientos metros ya me ha empezado a coger flato, y me he cagado en todo. Igualmente he ido tirando. Enfrente veía a Pedro (quien había llegado más tarde que yo a la T2 pero me había vuelto a avanzar). Mi objetivo era ir a un ritmo no muy fuerte para ver si se me pasaba el flato. El circuito de correr consistía en dos vueltas por el paseo, donde veías los participantes de ida y vuelta. Allí ya he visto que tenía delante a Txus (primero), Dani, Berto, Ricardo, Victor y Pedro (o sea que no iba muy bien). He ido acortando distancia, pero hasta el kilómetro 3 no me he empezado a encontrar algo mejor, y de todas formas notaba que si aceleraba más el dolor iría también a más. De pulsaciones iba muy bien, y como he visto que Pedro aceleraba porque tenía a Victor a tocar lo he seguido. Lo tenía más cerca cada vez, pero ya faltaba muy poco y un sprint sólo hubiera servido para destrozarme, y tengo otros objetivos este año.

He llegado con mucho dolor por el maldito flato, igual que me pasó en el triatlón del Canal Olímpico, y me ha dado mucha rabia este punto porque el correr es mi fuerte y no lo he disfrutado. Sin embargo, esta parte ha sido a 3'56'' el Km, que tampoco está tan mal. Detrás de mí han llegado Jose Luís (que yo creo que iba de paseo ...), e Iván, que no tenía el día. Igualmente con todos los compañeros de VT nos lo hemos pasado muy bien, y ha sido una lástima no haber podido haber ido más tiempo juntos. También cabe destacar que Rocío hoy ha vuelto a competir, después de su accidente de bici hace menos de dos meses. ¡Impresionante!

En cuanto al triatlón en sí, estaba bien organizado pero el circuito de bicicleta era mejorable, sobre todo el giro de 180 grados. Ha habido varias caídas, y por supuesto, la ambulancia no podía pasar bien porque tenía ciclistas compitiendo de ida y vuelta por el mismo tramo. También he visto que había mucha gente cruzando por donde no tocaba a la llegada de la bici, con el peligro que conlleva. La bolsa del corredor tenía una camiseta, una barrita, un sobre para bebida isotónica, bebida y plátano (te lo daban al terminar), y para mi gusto ha sido justita. Igualmente al triatlón le doy un 7 en general. En el aparcamiento me ha tocado pagar zona azul.

En cuanto a mis estadísticas, pues han sido estas (1h: 12m, posición 195 de 466):

Os dejo el Garmin, como siempre, con las pulsaciones, recorrido, track, altimetría y el resto:

¡Salud y kilómetros!

Crónica Maratón de Barcelona 2017

Hola a todos,

Como muchos ya sabéis, este año no tenía pensado hacer la Maratón de Barcelona, Y por tanto no la he entrenado específicamente. Sin embargo, la semana pasada me salió la oportunidad de hacerla gracias a mi amigo de VT Juan Pablo y fui. Dudé, pero como bien me dijeron "No te engañes, la acabarás haciendo".

Como podréis comprobar, ésta ha sido una maratón muy diferente para mí. Para empezar, fui sin ningún tipo de presión de hacer marca personal. Siendo conocedor de que me faltaban kilómetros, y de cómo me había ido la última y única media que he hecho este año donde casi dejo el hígado literalmente, sabía que me la tenía que tomar con tranquilidad. Decidí por tanto ir a mi ritmo, sin estresarme. Incluso en el bolsillo del pantalón me puse unas monedas por si tenía que volver en metro en algún momento. No, no soy ninguno de los que han pillado en el metro ... sin comentarios.

Antes de empezar me reuní con los Corresolidaris, donde hicimos una foto de grupo, y poco después ya fui hacia la salida con Fran Castillo. Allí me encontré Antonio, Kiko y Juanjo de Corresolidaris, y a Carles y Marc de Viladecans Triatló. Los primeros querían hacer la maratón a 4'35 '', y los segundos bajar de las tres horas. Yo en principio pensé en salir a 4'30 '' e ir viendo, sin estresarme. En teoría tenía que ir con Fran, pero él fue un momento al baño y ya no nos volvimos a encontrar.

Dieron la salida, y fui tirando en solitario. Como estoy bastante acostumbrado a hacer tiradas solo, es algo que llevo muy bien y que también me gusta, así que me dediqué a disfrutar de la gente que animaba y seguir la riada que tenía delante. Era uno de esos días donde te encuentras muy bien, y los pensamientos negativos no aparecen por tu mente, y si lo hacen, se desvanecen rápido. Recuerdo que durante un rato pensé que la barriga me daría la lata, pero me distraje viendo un grupo de gente disfrazada de piratas (que ya son ganas) yendo por avenida Madrid, y me olvidé. Mientras iba tirando, viendo que estaba bien, decidí intentar mantener el ritmo a 4'30 '' en subida y plano, e ir más rápido en las bajadas, pero recuperando pulsaciones. Así pues, una vez llegué a Numancia, bajé más o menos alrededor de 4'12'' o así hasta llegar a la Gran Via. En uno de estos tramos me encontré a Fran, que me dijo que quería seguir a su ritmo, así que tiré.

En la subida de Paseo de Gracia hice otra vez lo mismo, manteniendo a 4'30 '' subiendo. Allí vi a mi pareja Marta y la Miriam, que estaban esperándonos a mí y a Pep, quien también hacía la Maratón. Hacia el kilómetro 15 tuve un momento de duda sobre lo que estaba haciendo, pero al hacer la bajada pasando por delante de la Sagrada Familia, donde vi a Javier Gracia animándome, me volví a recuperar. Después vino la Meridiana de subida, y sin darme cuenta me encontré incluso subiendo a 4'20 '' y di la vuelta para plantarme en la media maratón. En aquella bajada noté un poco el cansancio y me tomé un gel, y dejándome llevar llegué hasta el trozo que transcurre por la Gran Vía, en el kilómetro 24. Recuerdo aquel tramo muy bien, porque era el lugar donde el año pasado me empezó el flato que no me abandonó durante toda la carrera. Esta vez, en cambio, me sentía bien. Bajé hasta llegar a Diagonal Mar, donde vi a Esther de VT que me animaba, y fui subiendo hacia la Torre Agbar. Allí ya empecé a ver muchos "Walking Dead" y que no necesitaban ni el maquillaje ... Por suerte, a mí no me supuso un esfuerzo muy grande, pero cuando estaba arriba de la Diagonal mis pulsaciones medias empezaron a superar el umbral anaeróbico (166). Hasta ese punto todavía no lo había hecho excepto puntualmente, lo que me decía que iba bastante bien.

Pasé el 30, y el famoso muro por suerte no estaba allí (¿se lo había llévado Trump?), pero el cansancio se empezaba a notar, aunque nada que ver con los otras veces. Me tomé otro gel en el km 32, apurando un poco, antes de llegar al litoral. Allí noté algo de aire, pero fue poco. Recuerdo que pensé que ya sólo quedaban 10 km, una carrera de 10 km a ritmo tranquilo. Tampoco era tan tranquilo, porque según el Garmin, que estaba haciendo el tonto, desde el km 17 hasta el 33 casi todos habían estado por debajo de 4'20 '' , incluso alguno a 3'50'' (lo que no era posible). En teoría a partir del 33 me mantuve alrededor de 4'30 '', y a partir del 35 recordé que en Julio haría un Ironman y que eso lo tendría que volver a hacer, pero con la carga de los 180 km de bici y 4km de natación previos. La verdad era que cuando subia por Arco de Triunfo, aunque aceleré, mi cuerpo quería parar. No era un "tengo que parar por narices", sino un "estaría bien acabar ya esto". No era nada si lo comparaba con el martirio de la última edición, digno de semana santa. Cuando llegué a Plaza Cataluña, miré el tiempo; 2 horas 45 minutos clavados. Incluso bajando el ritmo haría marca personal, sin habérmelo propuesto. Si hubiera sido otra maratón, hubiera acelerado para ganar tal vez un par de minutos, pero no era mi objetivo y no quería destrozarme, así que bajé a 4'30 '' cansado pero sin vaciarme, e hice el paseo del puerto con muchas ganas de llegar al Paralelo para poder enhebrar los dos últimos kilómetros. Podía haber corrido más, pero no me hacía falta, y no valía la pena. Incluso bajé el ritmo.

Empecé a subir y otra vez volví a pensar lo mismo. "No te mates ahora, ya haces marca y ni te lo habías planteado. Recuerda el Ironman, que es el objetivo". Bajé a 4'40 '', disfrutando de la gente que no paraba de animar a todo el mundo. Terminando Paralelo estaba Berto, y luego Voltio. Hice la última curva para ver al fondo la meta, y entonces, al mirar el marcador, me entró el pánico de no hacer marca por primera vez, e hice un sprint final. Sí, después de 42 km .... Pasé la meta, caminé y me encontré con el Iván del Diario de Sofia y Sara, y luego a Ismael. Estuvimos un rato charlando, pero como sabía que mi pareja me estaba esperando acabé marchándome. Sé que de todos los que conocía algunos no pudieron hacer el tiempo que querían, otros hicieron su marca (Xavi, Pep), otros se estrenaban (Kiko), pero sobre todo muchos lucharon para aquellos que no podían (Olga, Ivan y resto de Corresolidaris).

Cuando me pusieron la medalla, me encontraba muy fresco. No tenía esa sensación de estar caó como el resto de ocasiones. Salí de la zona del avituallamiento y Marta me dijo lo mismo, que no parecía que hubiera corrido la Maratón (los últimos años hacía la típica cara que parece que me haya pasado por encima un autocar, un tren y una banda de músicos). Fui a los masajes, donde si que tuve una rampa divertida con los estiramientos que me hicieron, pero que se me fue igual de rápido que había llegado. Con Marta caminamos hasta el coche que lo tenía en el quinto pino, por que soy así de listo aparcando, bajando escaleras pero sin notar molestias. Me encantó eso. Nada de andar como un zoombie, nada de necesitar ayuda para bajar unas escaleras cogiendo una rampa en cada escalón, ... Relax.

Ya en casa, por la noche Marta, que es quiromasajista (la pareja ideal de un runner), me dio un masaje con el fantástico aceite deAnimaRunner que me fue muy bien. El lunes me levanté bien, sólo con un poco de agujetas en la parte de la fascia del cuádriceps, pero casi imperceptibles. Por la tarde fui a correr, 11 km, haciendo un poco de fartlecks, último minuto a 3'30 ''. ¡Quiero que todas las Maratones sean como esta!

El garmin me marcó un poco más de 43 km, pero bueno .... En cuanto a mis estadísticas, pues han sido estas:

Tiempo real3h:09m:37s:
Posición final: 1076.
Participantes que han terminado: 16346 (de más de 20.000).

Os dejo el Garmin, como siempre, con las pulsaciones, recorrido, track, altimetría y el resto:


¡Salud y kilómetros!

Crónica Media Maratón de Gavà

¡Hola de nuevo!

Ahora hacía bastante que no escribía, aunque tampoco he estado precisamente parado. Hace unos días hice la Duatlón por equipos del Prat, y no tuve tiempo a hacer ningún artículo, y ayer corrí la Media Maratón de Gavà. En este artículo os hablaré de la Media Maratón de Gavà, y espero poder tener en algún momento tiempo de hablaros de la duatlón.

En la media de este domingo tuve la ocasión de volver a ver a muchos Corresolidaris que hacía tiempo que no veía, como Juanjo, Kiko, Maurici, Iván y muchos más, entre ellos Paco, que nos vino a ver con gafas de sol ya que la acababan de operar de la vista. También me encontré a algún VT, como Eugenio, o la mujer de Juan Pablo, y Marc Clavé, y aparte a Tomy de "Proyecto Pol". La verdad es que estoy metido en demasiados follones, y no tengo tiempo de estar por todos, jeje.

Hubo algún problema con los dorsales, porque a muchos corredores con marca por debajo de 1h:30, nos dieron el de por encima, y ​​al revés. Además, en teoría tenía que haber tres cajones, pero sólo hicieron dos, aunque dejaron entrar a todos donde les diera la gana. Muy extraño todo. Además, el tema del chip no fue bien en mi caso. No salí ni mucho menos al principio, pero en cambio me cuenta como si lo hubiera hecho. Vaya, la primera media que hago este año, y como ya veréis no me fue demasiado bien.

El primer kilómetro fue rapidito, ya que era en bajada (y también alguna subida). El perfil de la carrera que salía en la web no era muy bueno, y podía dar a entender alguna otra cosa. Si alguien tiene interés en ver el perfil real, lo podrá ver después en las gráficas del garmin que os dejo siempre al final del artículo. Lo que si que era cierto, era que exceptuando el principio y el final, se trataba de una carrera muy plana (cosa lógica, por otro lado). Cruzamos por encima la autopista y fuimos a parar al paseo/carretera que lleva a Gavà Mar. Allí ya me di cuenta que no podría mantener el ritmo que quería llevar inicialmente, así que bajé hasta 4'08 '' de media, para poder tener la posibilidad de forzar más luego y no darlo todo al principio.

Al cruzar el puente de la C-31, me encontré a Tomi, con el que había estado hablando en la salida, y unos segundos después se nos juntó Marc Clavé, que mira por donde, lo conocía. Fuimos juntos hasta el kilómetro 12 o así, manteniendo el ritmo sin tener ninguna bajada para descansar, yendo por la calle que va paralela al mar. Al dar media vuelta noté el aire de cara, y bajamos el ritmo inconscientemente, hasta el 12, donde un corredor nos adelantó y fue cuando decidí seguirlo. Demasiado pronto seguramente, pero o lo hacía, o sería imposible acercarme al tiempo que quería hacer. No sé si fue por los entrenamientos de la semana (series el jueves, y tirada de 16 km el viernes entre otras cosas), pero me encontraba cansado y me pesaban los brazos y piernas. Antes de llegar al famoso "pirulo" de Gavà Mar, y encarar la última recta hacia Gavà, pillé a un grupo de corredores que llevaban un buen ritmo, y me puse con ellos para no ir solo y recuperar un rato. En un momento determinado, uno de ellos dijo que terminarían haciendo 1h:28, y se me cayó el alma al suelo.

Volví a acelerar tras cruzar la C-31 por el puente, y me puse alrededor de 4'. La verdad es que lo pasé bastante mal aquellos últimos 5 kms. Cada uno se me hacía más largo, y cuando llegué donde empezaba la rambla, pensaba que no podría. La subí, sabiendo que justo arriba tendría una pequeña bajada para recuperar, pero que ni la noté. Justo en ese punto ahí estaba la indicación del kilómetro 20. Fue muy duro, casi como el maratón. Me cogió flato en los dos lados, pero me faltaba poco para llegar. Corrí como pude, bajando el ritmo, y finalmente crucé la línea de meta y pude parar. Después de parar, ya me encontré mucho mejor, pero me di cuenta que me faltaba entrenar mucho más el fondo.

Pasamos a la ficha:

Distancia: A 21 Km.
Altura ganada positiva: 84 metros (según garmin)
Zona: Gavà.
Valoración Organización: 6. Como ya he comentado antes, hubo algunos problemas. El speaker ok. Los voluntarios también bien.
Recorrido: 7. Es un recorrido muy duro, y por tanto no gusta en este sentido. Valoro positivamente no tener que hacer vueltas.
Ambientación: 4. Muy mala. No había casi gente animando. Supongo que el hecho de que fuera carnaval la noche anterior afectó muy negativamente, pero pasar por el pueblo corriendo, e incluso ver gente de espaldas pasando de todo, vaya tela ...
Valoración Avituallamiento llegada: 7. Agua, Aquarius, Powerade, naranja y plátano.
Valoración Avituallamiento media carrera: 5. Agua y bebida isotónica, lo justo.
Sorteo Regalos: No que yo sepa.
Duchas: Sí.
Guardarropa: Sí.
Aparcamiento: 8. En Barnasud, o por el pueblo.
Otros servicios a destacar: Masaje.
Bolsa del corredor: Camiseta técnica y gel de ducha.
Fecha: 26/02/2017.
Precio: 22 € (20 € si lo hacías antes).

En cuanto a mis estadísticas han sido las siguientes:

Tiempo real: 1h: 27m: 20s (No es lo que sale en la web)
Posición final: 71.
Participantes que han terminado: 802.

Os dejo el Garmin, como siempre, con las pulsaciones, recorrido, track, altimetría y el resto:


¡Salud y kilómetros!